Baje del metro, subí las escaleras que llevan a la calle y caminé varias cuadras hasta llegar a nuestro edificio. Conforme recorría el pasillo que lleva al departamento 7, alcancé a percibir el olor de la comida, era como si el aroma me hipnotizara.... moría por probar la delicia que Alex había preparado. Saque mis llaves, giré el cerrojo y crucé el umbral de la puerta, dejé mis cosas en la sala y entré a la cocina...pero Alex no estaba sola. En la mesa del comedor estaba sentada una chica hermosísima, de cabellos rubios, unos enormes ojos azules, de facciones afiladas y labios delgados; vestía muy formal, con un elegante traje sastre color negro y una blusa azul cielo ligeramente escotada.
- Maria Elena....- exclamó Alex sorprendida Creí que no llegarías hoy después de....-
- ¿Interrumpo?- pregunté en tono seco. Una sensación extraña invadió mi cuerpo, un hormigueo de rabia inundó mi estómago, jamás había sentido algo así. Alex pareció contrariada por mi tono de voz.
- No Malena para nada, ella es Elisa.....- hizo una pausa como intentando encontrar las palabras adecuadas Ella acaba de llegar de Inglaterra, donde estudió una maestría... Elisa y yo...fuimos pareja antes de que ella partiera- respiró hondo y volteó hacia donde estaba la extraña sentada Eli, ella es María Elena, mi compañera de casa....te conté de ella ¿Recuerdas?-
- ¡Oh si! Que gusto conocerte....desde que llegué Alex no ha hecho otra cosa mas que hablar de lo maravillosa que es su compañera de casa- Me extendió la mano afablemente pero yo no respondí. Di media vuelta y salí de la cocina, Alex fue tras de mi.
-Malena, ¿Qué sucede? ¿Elisa o yo hicimos algo que te molestara? Si es así dímelo- lucía muy apenada. Y yo me puse a pensar, en realidad a la tal Elisa no la conocía como para odiarla, porque eso era lo que me provocaba....odio. Lo que en realidad me molestaba era el hecho de que una ex novia de Alex estuviera cerca... pero ¿Por qué?
-Es porque estas celosa estúpida...- Me gritó la voz, sus palabras se quedaron haciendo eco por largo rato en mi cabeza.
-No es nada nena. Disculpa, será mejor que me vaya... no me esperes a dormir, así que puedes quedarte con tu amiga..... Te veré luego....- dicho esto cometí el acto mas loco que jamás imagine, me acerqué a Alex y le di un tierno beso en lo labios, como señal de despedida. Al momento reaccioné, y asustada salí de la casa como rayo.
Hacía frió, me eché el abrigo encima y comencé a caminar en dirección a mi bar preferido, justo a unas cuantas calles del apartamento. Conforme avanzaba mis pensamientos se hacían más difusos cada vez, ¿Cuánta confusión era capaz de albergar en mi mente?
-Pero ¿Celosa yo?-
-Si ¿Quién mas? Porque yo no soy capaz de sentir celos, mi existencia va mas allá de eso- respondió la voz burlonamente- pero mas te vale que te quites esas ideas de la cabeza ¿Me oyes? No pienso pasar mi vida dentro de la mente de una vulgar lesbiana.....no nos educaron para eso-
-¡Cállate! Si sigues diciéndome que debo y que no debo hacer, terminaré volviéndome loca. Además yo nunca he afirmado ser lesbiana ¿O sí?-
-Pero tampoco haz dicho lo contrario, además podrás engañarte a ti misma, pero a mi no. Están despertando en ti sentimientos diferentes, Alex se está metiendo cada vez mas hondo en tu corazón, pero aun estoy a tiempo de impedirlo.... piensa Maria Elena, ¿Qué vida te espera al lado de esa mujer? Tú no eres chica de una sola pareja, no eres mujer de un amor. Vas a desperdiciar todo lo que te espera en la vida, ¿Qué harás en la cama con ella? ¿Qué pasará si no te hace gozar con sus caricias? No lo resistirás.... ¡Esa vida no es la que merecemos! Somos libres, no te encadenes a esa muchachita estúpida.....-La voz siempre tenía esa extraña habilidad de hacerme reflexionar, a decir verdad solo a ella le permitía regañarme.... a mi, nadie mas que la voz de mi cabeza me domaba.
- Tienes razón.... pero, ya no quiero pensar, siento que voy a estallar. Vamos nos tomaremos unas copas y mañana decidiré que será de mi- invité en tono suplicante, mientras entraba en aquel pub que tanto amaba. Era una taberna oscura y un tanto maloliente, a Alex nunca le gustó acompañarme; Es una cantina de mala muerte la llamaba, pero ahí servían los mejores tragos de la ciudad. Sin mencionar que en La caverna del diablo, había yo conocido a los mejores amantes de la zona.
Me acerqué a la barra y salude a Jonás el cantinero, un hombre de edad madura, fortachón y muy amigable, le pedí una cerveza de raíz y me fui a sentar en el taburete de siempre, en la esquina mas alejada de la puerta, donde unas cuantas luces alumbraban el espacio. Como cada noche, comencé a examinar el lugar con la mirada, en busca de algún tipo que llamara mi atención.... Y ahí estaba, como mensaje divino, Edgar, uno de mis amantes más asiduos. Solíamos encontrarnos al menos una vez por semana, y cada noche que pasábamos juntos era extasiante y maravillosa. Puedo decir que Edgar, con sus profundos ojos negros, su cabellera ondulada que llegaba hasta los hombros, con su barba de candado que cercaba perfectamente esos jugosos labios y con sus grandes manos que llegaban a los lugares mas recónditos de mi; era el único hombre al que nunca le fingí un orgasmo.
Entre nosotros había una conexión muy especial, éramos muy iguales, seres libres en busca de aventuras, personas destinadas a no conocer mas amor que el que produce un coito. Obligados a no enamorarnos, Edgar y yo habías entablado una relación de libertad y pasión fuera de la realidad.
Estaba tan sexy, con sus jeans viejos de estilo gótico, su camisa negra y aquella gabardina que daba un aire misterioso, recorrió sus ojos por todo el bar, y su mirada se posó en mí, yo lo salude con una sonrisa picarona y lo invité a sentarse a mi lado.
Bebimos, conversamos largo rato y conforme el tiempo y nuestra ebriedad avanzaba comenzamos a tocarnos, algunos de los clientes nos miraban morbosamente como esperando ver algo más, eso me excitaba tremendamente; mi mayor fantasía era ser observada mientras gozaba, soñaba con ser la envidia de las chicas frígidas que me rodeaban y añoraba ser el sueño de todos los hombres.
Salimos de aquél lugar entrada la madrugada y nos dirigimos a casa de Edgar, un lindo sitio en una de las zonas mas ricas de la ciudad, siempre me pregunté porque un chico tan fino como él, andaba en barrios tan poco agradables como el mío.... aunque puedo meter las manos al fuego, por que yo era la respuesta; ninguna de esas tontitas millonarias me llegaba a los talones. Siempre he sido demasiada mujer para este mundo.
¡Ay! Esto pinta para ser una noche espléndida. Me alegra que vuelvas al buen camino hermosa- exclamó extasiada la voz
En cuanto llegamos a su casa Edgar me ofreció algo para ponerme a tono y me sirvió una copa de vino, seguimos bebiendo por largo rato hasta que entramos en suficiente calor.
Aquella noche tuve uno de los mejores sexos de mi vida técnicamente hablando, no dejamos lugar limpio de aquella casa, la ropa hecha jirones, mis manos marcadas en su espalda..... Mis gemidos como un eco que nunca termina. Pero... había algo que me faltaba, conforme Edgar me penetraba una imagen venía a mí hasta hacerse mas nítida.... Alex, aquel beso....su cuerpo desnudo en la ducha, su sonrisa cada mañana....sus palabras de aliento el día que la conocí..... Sus ojos, aquella mirada limpia y transparente.... aquel corazón que sólo....que sólo me quería a mí.....
- TE AMO ALEX- suspiré. Edgar no me hizo caso, estaba demasiado preocupado en encontrar mi punto G.
Después de aquella loca faena Edgard se quedó dormido. Me vestí rápidamente, tomé una botella de whisky a medias y salí de aquella casa. Tomé un taxi y le indiqué a donde me llevara. Cuando llegamos le dije al taxista que no tenía para pagarle y el me dijo que con una paja era suficiente.... la hice y me alejé. No era la primera vez que lo hacía, en mi vocabulario el cuerpo puede más que el dinero.
Mi grado de ebriedad estaba por los límites y mi cabeza era un lío tremendo
-¡Voz!- la llame a gritos.
- ¿Qué quieres?-
- La amo... entiendes y me está volviendo loca este sentimiento- acepté por fin desesperada.
-¡ESTO NO PUEDE SER! Vas a terminar muy mal.... Te prefiero demente que lesbiana-
- Ya no quiero vivir así..... Debo ponerle fin a esto -
-Exacto.... Debes ponerle fin. Tu sabes lo que debes hacer, en tus manos está terminar tu agonía y recobrar tu vida de antes- hablaba segura, demandante y de esa manera que ya había utilizado antes.....
-No se si tenga el valor...... Lo hice una vez, pero....Yo la amo, ¿Entiendes? antes fue diferente, pero ¿Ahora?....- tenía mucho miedo, como nunca antes. ¿Es por eso que siempre he huido del amor?
-Ahora es igual.... El amor no está hecho para ti Malena, tu destino es otro... Además siempre habrá dudas, reproches y miedos ¿Pasarás tu vida así? ¡Hazlo!- ordenó tajantemente.
-Pero....- Abrí la puerta.
-¡Hazlo! ¡Es ahora, el momento de la verdad! ¡Pruébame que sigues siendo la mujer valiente de siempre!- Voz dio en el clavo, debía hacer honor al valor que siempre prediqué....
Levanté la mano, el filo brilló sobre mí...... respiré hondo y lo hice......
-¿Por qué Maria Elena? Yo te amo tanto......- fue lo único que me dijo Alex.
**** EPILOGO...
- ¡La maté!- grité desesperada mientras me levantaba sobresaltada de la tina..... Aquellas fueron las últimas palabras de Alex, sus ojos invadidos de tristeza y decepción se fueron cerrando poco a poco. Limpié la sangre de su rostro y la besé..... Quizá en otro mundo podamos vivir nuestro amor, lejos de confusiones, lejos de miedos...... y sobretodo lejos de la Voz de mi cabeza.













Comments
--
▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬♫
Soy la atrocidad encarnada, el brillo ardiente que cauteriza la corrupción del mundo.
--
--
"Dime que deje de amarte y te dejare ir...
Dime que ya no me amas y no volveras a saber de mi..."
Previous PageNext Page